Ponencia del Dr. Sauret en el X Congreso Mundial de Educación

El rector de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU)  y miembro del Concejo de Universidades Privadas (CRUP), Dr. Héctor César Sauret, participó del X Congreso Mundial de Educación 2013: ¨Educar para construir la paz¨. El encuentro se realizó el 23 y 24 de Septiembre de 2013 en Bali, Indonesia.

Durante el panel 3 titulado: Diversidad Cultural e interculturalidad en la educación, el Dr. Sauret presentó la ponencia “Rol de la diplomacia interuniversitaria en situaciones de crisis que afectan la paz en comunidades multiculturales, con diversidad religiosa y étnica”.
A continuación el texto completo:

1. El Consejo de Rectores de Universidades Privadas agradece la invitación formulada por el Presidente de la Confederación Mundial Educación Privada (COMEP), para participar del X Congreso de Educación Mundial Privada, examinando la problemática intercultural en comunidades afectadas por crisis que afectan las condiciones pacificas de vida de su pueblo, valorando el rol de la diplomacia interuniversitaria. Agradecemos específicamente los mensajes institucionales pronunciados por Gobernador de Bali, por el Ministro de Educación de Indonesia, y por el Presidente de la Universidad Udayana.
2. Es oportuno revalorizar en esta ponencia, el aporte del pueblo y el gobierno de Indonesia para la creación de un mundo en paz con desarrollo sustentable y amplia cooperación internacional. El legado histórico de la conferencia de Bandung en 1955, y su aporte a la coexistencia pacífica y el desarme, constituyen valores que la humanidad ha tomado como propios y que se corresponden con la más rica tradición argentina en la política internacional definida por el Presidente Irigoyen cuando afirmó que los pueblos son  sagrados para los pueblos como los hombres son sagrados para los hombres. La actualidad del mensaje de Bandung la encontramos en los propósitos y programas que dan sustento a la asociación de naciones del sudeste asiático proyectadas al Pacífico, en el contexto de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
3. Las universidades, tenemos competencia para el desarrollo de la educación superior entendida tanto en la transmisión de los conocimientos y en la formación de los recursos humanos técnicos y profesionales, como en la creación de espacios de diálogo que recompongan el tejido social de nuestras comunidades, cuando ellos están rotos o en crisis. Precisamente, en ocasión de que los estados nacionales en general, y las cancillerías en particular, quedan inhibidos por la violencia y por las hipótesis de guerra, se abre significativamente el espacio interuniversitario como un canal apropiado para aproximar diferencias, y resolver situaciones de riesgosa confrontación, las cuales pueden derivar en acciones bélicas.

4. Las experiencias posteriores a la 2º guerra mundial, en materia de intervenciones exitosas del canal interuniversitario, y muy especialmente en los casos de las comunidades de naciones que avanzaron en procesos de descolonización en el último medio siglo, en contextos de guerras nacionales y regionales, han utilizado el canal universitario, para alcanzar la paz.

5. Valga recordar los diálogos de la comunidad académica vietnamita con sus colegas de la comunidad universitaria de los EEUU, que contribuyeron a poner fin a la guerra de Vietnam con el retiro de las tropas americanas. También el restablecimiento de las relaciones entre Washington y Pekín en 1971/72, con la suscripción del comunicado de Shanghái por el Presidente Nixon y Mao, reconoce la importancia de los diálogos académicos a favor de la coexistencia, impulsando el desarrollo de ambas potencias.

6.  Y precisamente en nuestros días, el caso de Siria, ha generado una amplia y profunda movilización de los mensajes que sustentan una cultura de la paz. Destacamos la voz del Papa Francisco, que retomando el mensaje de su antecesor Pablo VI, nos ha recordado que el nuevo nombre de la paz, es el camino del desarrollo, y para impulsar este proceso, el dialogo entre los pueblos y los estados debe sustituir a la guerra.

7. La convocatoria a este X Congreso Mundial de Educación Privada, con el paradigma de construir la paz desde la educación, nos lleva a examinar el rol de la diplomacia interuniversitaria como un instrumento eficiente para colaborar en la superación de las crisis, que afectan las condiciones de vida pacífica de nuestros pueblos.

8. Como dijimos más arriba, el caso sirio, conmueve profundamente las leyes y la moral internacional y nos llama a reflexionar sobre la necesidad de preservar el principio de autodeterminación nacional y no intervención militar extranjera por otros países, en idéntica jerarquía con la necesidad de alcanzar un alto el fuego entre las facciones civiles y el estado nacional, que confrontan en términos de recíproca extinción, con una severa violación a los derechos y a la dignidad humana.

9. Reflexionemos sobre el papel que puede desempeñar la universidad para vincular a países, a sociedades diferentes, con acciones que precisamente designamos como diplomacia interuniversitaria. En esta acepción, el término diplomacia en sus diversos matices, implica conducir las relaciones internacionales con el propósito de cooperar en la generación de un diálogo proficuo entre países, o aun dentro de ellos, entre sectores y etnias interculturales e interreligiosas diversas, en búsqueda de solucionar situaciones de crisis. En estos casos, si bien las universidades no conducen las relaciones internacionales de hecho influyen en su curso, constituyendo una modalidad informal con capacidad para alcanzar entendimientos que muchas veces exceden la situación de la diplomacia formal a cargo de las cancillerías. El rigor científico de sus actores, la integridad, y la ética de los profesionales involucrados, la claridad y la libertad de pensamiento y de expresión, contribuyen a generar esas alternativas de paz.

10. Por todo ello auspiciamos que la Declaración de Bali, que unifiquemos al culminar el Congreso, exista una clara convocatoria para que  la diplomacia interuniversitaria debe ser valorada por los estados y los organismos internacionales en su justa dimensión, contribuyendo a la generación de agendas en las cuales, gobiernos y universidades puedan complementarse.